sábado, 3 de agosto de 2013

Aguas para abastecimiento urbano




El objetivo principal de los servicios de abastecimiento urbano, agrícola o industrial de aguas es conseguir un producto, agua potable, que, además de cumplir con los requisitos mínimos de calidad según los parámetros exigidos por la normativa vigente, satisfaga las necesidades de los consumidores, tanto referente a calidad, cantidad, localización de las tomas, etc. Posteriormente, será devuelta al medio ambiente con el menor impacto negativo sobre este. 



Desde las antiguas civilizaciones, el abastecimiento de agua a las poblaciones ha supuesto un problema para sus administradores. Sin duda alguna, las culturas que desarrollaron en gran medida el abastecimiento de aguas fueron la romana y árabe; supieron como resolver de forma óptima el aprovisionamiento a sus más importantes ciudades mediante el empleo de todo tipo de conducciones, depósitos, etc.

En la actualidad, el diseño de un servicio de abastecimiento de agua a poblaciones debe contemplar cuatro objetivos principales: abarcar toda la población mediante un sistema de distribución global, instalar un sistema de conducción que minimice todos losinconvenientes técnicos que surgen durante el transporte de aguas, ofrecer un caudal mínimo de aguas a toda la población para los más diversos usos existentes y, por último, asegurar unas condiciones óptimas de calidad del agua suministrada.

En lo que respecta al consumidor o usuario del servicio, quizás sean la calidad y cantidad del agua los factores más destacables. La cantidad de agua que llega a cada punto de consumo debe cubrir completamente los requerimientos del usuario: aseo y consumo personal, lavado de vehículos, riegos de parques y jardines, limpieza urbana, ocio, ornamentación, etc. además de usos agrícolas e industriales. Hoy en día es completamente impensable que el agua potable no llegue a su destino con la presión y caudal suficiente; en ningún caso es cuestionable que la cantidad suministrada no alcance las necesidades existentes. Por ello, la entidad gestora debe asegurar la disponibilidad de agua en todos los puntos de la ciudad, en épocas de invierno o estivales, con sequía o en cualquier otra circunstancia, sin reducir los suministros por debajo de los límites de confortabilidad del usuario.

Por otro lado, la calidad de las aguas deberá cumplir en todo caso con los requisitos mínimos establecidos en la reglamentación técnico-sanitaria vigente, variables según el destino de las aguas: urbano, agrícola o industrial. La calidad del agua es un concepto resultante de una serie de parámetros físicos, químico-orgánicos, químico-inorgánicos, microbiológicos y radioactivos. La medida de la calidad del agua será el compendio de medidas de todos los parámetros, englobados en estos apartados, que quedan definidos por la normativa vigente. En general, y a pesar de los posibles tratamientos de potabilización, la calidad de las aguas suministradas está condicionada por la calidad de las aguas en su punto de abastecimiento. Por ello, los vertidos urbanos y/o industriales son los causantes de poder llegar a desechar una fuente de aguas por haber alcanzado grados de contaminación no aptos para consumo humano.






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